Paso Pacifico



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Nuestra Historia

Paso Pacífico se fundó en 2005 para enfrentar los retos ambientales y económicos particulares a la vertiente Pacífica de Nicaragua.

Nuestra Fundadora

Hace poco más de diez años, Sarah Otterstrom, todavía una estudiante de doctorado, estaba en Nicaragua investigando el cambio climático en los bosques secos de las lomas, pero fue durante una visita a una playa donde llegó a una comprensión que le cambiaría la vida.

Sarah, quien se había criada en los bosques al borde de los desiertos de altura del Pacífico Noroeste en Estados Unidos, quería entender cómo los fuegos de la agricultura y la cacería tradicional afectaban los bosques tropicales. Después de trabajar unos años guiando turistas por el dosel del bosque lluvioso en Costa Rica se había interesada en los ciclos climatológicos y su relación con los incendios y las tormentas, y el posible papel en la regeneración forestal. Sarah había visto la pobreza extrema del campo centroamericano y empezaba a comprender que en los planes de conservación del medio ambiente había que tomar en cuenta el desarrollo económico.

Nuestros Retos

Una noche durante la temporada de anidación de tortugas marinas, Sarah visitó al Refugio de Vida Silvestre Río Escalante-Chacocente . Al llegar, descubrió que las condiciones de anidación eran muy adversas. Además de lluvias fuertes, la última arribada había sido perturbada por la violencia. Chacocente lleva años siendo un sitio importante para la anidación de tortugas lora (Lepidochelys olivacea) que llegan por millares cada luna menguante. Ese año, guardaparques estaban en la escena para patrullar las playas de noche, contando tortugas de noche y extrayendo huevos “en peligro” durante el día. Se consideraban “en peligro” los nidos que se encontraban muy cerca de la línea de alta marea o de las desembocaduras de ríos porque los huevos probablemente serían inundados por el agua. La práctica consistía en entregar estos huevos “en peligro” a los vecinos empobrecidos de la reserva, para quienes los huevos de tortuga son una comida tradicional.

Al final de la arribada, 8,000 tortugas habían desovado, y cada día cientos de vecinos impacientes hacían fila con bolsas de plástico, suplicando otra ración de huevos. Ellos conocían la magnitud de la temporada de anidación, y aunque consumían algunos de los huevos, la mayoría de los vecinos pretendían vender los huevos de tortuga a intermediarios que los llevarían al mercado urbano. En zonas de extrema pobreza, el desove de tortugas marinas genera ingresos para personas de escasos recursos.

Esa noche en la playa, diez soldados nicaragüenses armados con rifles andaban en busca de cazadores furtivos de huevos. En un momento dado, una turba de hombres borrachos mandaron a alguien a la playa oscura como un señuelo. Uno de los soldados lo persiguió hasta la vegetación espinosa costera donde los otros hombres lo esperaban con palos. Agarraron el rifle del joven soldado y dispararon al aire con regocijo, lo golpearon gravemente con palos y lo patearon repetidamente. Cuando vino otro soldado al rescate, los hombres lo golpearon también y escaparon con ambas armas robadas. El rescatador recibió lesiones ligeras, pero al primer soldado tuvieron que internarlo por traumas en la cabeza. Fue con suerte que ambos hombres sobrevivieron. Cazadores furtivos han disparado y matado a soldados patrullando las playas de noche. El conflicto es real.

Sarah acampó en la playa durante esa arribada y reflexionó sobre la situación. Por un lado, había personas hambrientas haciendo fila y suplicando por huevos. Solo querían alimentar a sus familias. Por otro lado, estas tortugas majestuosas y antiguas estaban luchando para avanzar por la playa en busca de sitios seguros de desove donde podrían cumplir con su deber evolucionario. La enormidad del problema fue agobiante.

Nuestra Primera Conexión para la conservación

Unos años después, sirviendo como delegada al Congreso Global de Áreas Protegidas del 2002 en Durban, Sudáfrica, Sarah conoció a Liza González quien en ese momento era la directora del sistema de áreas protegidas nacionales de Nicaragua. Estaban a miles de kilómetros de casa, pero comprendían que tenían las mentes y los corazones en el mismo lugar: en el departamento de Rivas, donde sabían que podían integrar avances de la ciencia de la conservación con el entendimiento económico para proteger la biodiversidad y fortalecer los medios de vida de la gente.

Comprometidas a realizar su sueño compartido de ver economías locales y vibrantes a la par de corredores biológicos sanos que se extienden desde los altos hasta los arrecifes, Sarah y Liza unieron sus fuerzas para fundar Paso Pacífico en 2005. Juntas, manejan programas de fortalecimiento comunitario, programas de educación ambiental y estudios científicos que unen a propietarios de tierras privadas, negocios locales, agencias gubernamentales, ONGs locales e internacionales, estudiantes escolares y científicos de la conservación para lidiar con lo que antes parecía ser un reto enorme. Cada día hacen conexiones para la conservación y logran cambios positivos para la gente y la vida silvestre de Nicaragua.


 

 


 









   
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